(Algunos consejos para la práctica del cuentacuentos)
• Elegir un lugar cómodo tanto para el cuentero como para los oyentes: no muy alejados, en semicírculo,… siempre con cierta proximidad física
• Gestos comedidos y ajustados: utilizar la mirada para comunicar sensaciones y captar la atención
• Tener en cuenta la edad y los intereses de los oyentes
• Captar la atención: con objetos, marionetas, canciones, repeticiones, adivinanzas,…
• Explotar las características de los cuentos: diálogos con diferentes voces, voz baja para el misterio, ritmo a la poesía,…
• Rescatar fórmulas de inicio y fin, continuidad de la narración, y adaptar el lenguaje a los oyentes
• Sentirse libre para contarlo como se quiera. El narrador no está limitado por nada. Es un acto de creación y libertad. Todo se recrea sobre la marcha
• Enriquecer el relato con la apreciación personal del narrador
• Adaptar, si es necesario, de modo que el tiempo de la narración sea adecuado al auditorio
• Si es posible, narrar con el libro a la vista o en las manos
• Estar atentos a las reacciones del público, añadiendo o quitando elementos o pasajes, adornando,…
• Conocer el relato en sus mínimos detalles y haber asimilado su verdadero sentido para comunicarlo a los demás.
• Asimilar no significa memorizar. Esta quita espontaneidad y sustituye la forma por la idea.
• Se pueden memorizar citas textuales importantes, algún poema,…
• No contar relatos por los que no se sienta interés o que no se puedan transmitir.
• Reducir la narración a sus elementos constitutivos: evitar artificios de estilo, descripciones, saltos temporales complejos,…
• Narrar con sencillez, tanto en estilo como en expresión, sin afectación ni poses
• Tomar el cuento en serio y tratarlo con respeto
• Obtener el silencio antes de comenzar la narración
• No interrumpir la narración con una llamada de atención o reprimenda. Es preferible interesarlos en el cuento
• Hacer una narración lógica, ininterrumpida, de creciente rapidez, e incluir un final efectivo. No irse por las ramas. Buscar brevedad y claridad
• No apresurarse más de lo que el relato necesite
• No turbarse jamás. El narrador es dueño de la situación y no debe perder su papel
• Cuidar la elocución, que sea espontánea, natural y clara, sin afectación, con sencillez.
Después de estos consejos, nos vemos en el cuentacuentos.